A medio mundo de distancia
El año pasado estuve en Canadá en febrero. Un día yendo de regreso al hotel, caminando por las calles nevadas, me resbalé y me caí de sentón enfrente de la gente que, no sé si es porque eran canadienses o simplemente por la impresión del impacto, en vez de burlarse se apresuraron a ayudarme. En el momento me dio más pena que dolor, pero ya después de un rato empecé a sentir una molestia impresionante (if you’re gonna be dumb, you’ve gotta be tough). Tuve una lesión que se tardó literalmente meses en sanar y que nunca me atendí propiamente. Me dolía especialmente cuando viajaba porque no podía estar sentado en la misma posición por mucho rato. Guarden esta información porque será relevante en un rato más…
Ahorita estoy escribiendo esto sentado en una sala de espera del Aeropuerto Internacional Suvarnabhumi, o sea, el aeropuerto de Bangkok (BKK), probablemente llamen a abordar y no termine de escribir esta entrada, pero eso será revelado más tarde. Para esta instancia ya ni siquiera sé cuántas horas de vuelo llevo, no sé qué día es o qué hora es en México, pero me dieron ganas de escribir porque caí en cuenta de que este es el viaje más largo, en distancia, que he hecho en mi vida.
Volé México - Estambul, haciendo una parada técnica en Cancún, donde no sólo NO te bajas del avión, ni siquiera te dejan pasar al baño. Después de 5 horas de espera hice Estambul - Bangkok, y ahorita estoy aquí esperando la última escala antes de llegar a mi destino. Por cierto, es la segunda vez que estoy en el aeropuerto nuevo de Estambul y que belleza de aeropuerto, no pude evitar mentarle la madre al anciano expresidente después de ver lo que pudimos tener en México.
En 2007 estuve en Tailandia, quizá uno de los mejores viajes que he tenido, desde entonces no había regresado. Ese viaje es lo más lejos que había ido y ahora estoy de vuelta, de paso, me falta todavía una hora más de vuelo para llegar al Aeropuerto Internacional Techo (KTI) a unos 20 km al sur de Phnom Penh (Nom Pen), capital de Camboya.
La razón por la que voy a ese país tan extraño del sudeste asiático es porque habrá un Grand Prix de Kombat Taekwondo y pues no me lo pienso perder. Pero lo que hace este viaje tan especial es que no voy a estar pocos días, de hecho estaré más o menos tres semanas en Camboya y de ahí me voy a Corea a otro evento de taekwondo para regresar a México por allá de mediados de julio después de, literalmente, haberle dado la vuelta al mundo.
Para todo esto inicié un pequeño blog de viaje, que es más que nada como un reto personal de poder hacer en stream diario, claro, después de (yo calculo) unos dos días de viaje, ya voy bastante retrasado así que el reto/blog/ejercicio/experimento va bastante mal. En mi defensa, pues no se puede grabar en los aeropuertos y si grabo en el avión, no se escucha nada. Pero pueden checar la primera entrada aquí mismo (aprendiendo también a usar las herramientas de Substack para tal propósito):
Es una sensación extraña saber que estoy a medio mundo de distancia del lugar en donde vivo, pero también es una sensación extraña el verme montado en esta ola de modernidad digital en donde las fronteras no importan mucho, todo lo que se necesita es una conexión de internet, que nosotros damos por sentado, pero en muchos lugares del mundo no es tan común como podríamos pensarlo.
Como dije en la primera entrega del Diario de Camboya, no tengo idea con qué circunstancias me voy a enfrentar y eso le da un pequeño toque de aventura que realmente es mucho menos glamouroso de lo que parece.
Por cierto, sé que llevo demasiado tiempo viajando porque me duele mi lesión de Canadá.
Por cierto 2: no terminé de escribir y me trepé al avión, es de madrugada ahorita y debería de estar durmiendo porque me tengo que levantar en unas cuantas horas, pero así son los primeros días de este lado del mundo cuando vienes del lado opuesto.
Nos seguimos leyendo por aquí, porque la única diferencia serán probablemente los horarios.
Chava Pérez 🇰🇭




