Empecemos por lo primero: ¿qué rayos es el “Doomsday Clock”? Wikipedia lo define muy bien (Dios la bendiga):
El Reloj del Apocalipsis (en inglés Doomsday Clock, también llamado Reloj del Juicio Final) es un reloj simbólico, mantenido desde 1947 por la junta directiva del Bulletin of the Atomic Scientists (Boletín de Científicos Atómicos) de la Universidad de Chicago, Estados Unidos, que usa la analogía de la especie humana estando siempre «a minutos de la medianoche», donde la medianoche representa la «destrucción total y catastrófica» de la humanidad. Originalmente, la analogía representaba la amenaza de guerra nuclear global, pero desde hace algún tiempo incluye cambios climáticos y todo nuevo desarrollo en las ciencias y nanotecnología que pudiera infligir algún daño irreparable.
Las noticias en el mundo de la IA son fascinantes y hay tantos avances y tantas novedades que uno simplemente va perdiendo la cuenta. Es más, es un mundo tan vasto actualmente que ya hay blogueros aquí en Substack, YouTubers e influencers en general cuyo tema es exclusivamente ese. El Arjonauta y Gary Marcus son dos de mis favoritos, tanto que les regalo dinero una vez al año para poder leer sus artículos completos.
Regálenme dinero a mí también, recuerden que yo hago esto para vivir y uno se malacostumbra a comer tres veces al día…
Bueno, en la última semana hubo dos noticias que explotaron más allá del nicho normal de la IA y salieron al mainstream media: la primera fue que OpenAI logró resolver uno de los famosos problemas del milenio, un hito si consideramos que hasta hace algunos años, los modelos fallaban cuando los ponías a resolver sumas grandes, gran historia que debe ser contada en otra ocasión; la segunda noticia que que se hizo viral fue que un joven llamado Jacob Coxon (ex empleado de Anthropic y OpenAI) salió a decir que la IA podría matarnos a todos antes del 2030… Y esto es el tema del momento.
Ahora, la pregunta sería: ¿por qué una IA querría matarnos si somos tan encantadores? La respuesta que se me ocurre a bote-pronto es que creemos eso porque quizá cualquier persona normal con poder ilimitado lo haría y nuestro cerebro primitivo entrenado para estar siempre alerta ante el peligro y fijarse sólo en las cosas potencialmente dañinas para uno nos juega una mala pasada.
La otra cosa que se me ocurre al respecto y lo que sí me parece potencialmente peligroso es que se logre desarrollar la famosa súper-inteligencia y que caiga en manos de alguien con ganas de destruir al mundo.
Hago una pausa porque creo que aquí vale la pena explicar a grandes rasgos qué es eso de “súper-inteligencia” y lo hago con la definición que me salió con el IA automático al escribir la palabra en Google (eso, ayudando al enemigo):
Una superinteligencia es un agente hipotético que supera ampliamente el rendimiento cognitivo y las capacidades de los humanos en prácticamente todos los ámbitos de interés. Es un sistema de inteligencia artificial (IA) que deja atrás las limitaciones cognitivas del cerebro humano.
¿Qué pasaría si se lograra alcanzar un modelo así? Que alguien con acceso a él podría vestir con look de los 80’s a su artista favorito en una foto y luego encuerarlo con un sólo comando. Ah, y también modificar el virus de la viruela y conseguir un tutorial de cómo hacer una bomba atómica de Lego que explote de verdad.
Sí, es arriesgado y también creo que las compañías que van corriendo para lograrlo lo hacen sin ningún tipo de cuidado, pero también creo que estamos confundiendo lo probable con lo inevitable.
Ya hubo una carrera de ese mismo calibre con las armas nucleares y pudimos resolverlo de manera favorable para la humanidad, aunque también hay que tomar en cuenta que los únicos locos que se atrevieron a soltar uno de estos artefactos en el campo de batalla eran de la misma nacionalidad que las empresas que van corriendo a desarrollar la nueva arma gran arma de destrucción masiva: resuelve problemas de matemáticas y mata a todos, gran slogan.
También una cosa que me preocupa es que en aquella ocasión quienes corrían la carrera armamentística eran estados-nación, hoy son empresas privadas y esta tecnología avanza más rápido de lo que se puede regular.
Aquella vez, el hecho que existiera la carrera no significaba que alguien iba poder desarrollar la bomba, ok, pasó, es un muy mal antecedente si me lo preguntan, pero hay que decir lo mismo ahorita: el hecho que todos vayan corriendo hacia la meta, no significa que van a llegar y si llegan, bien podría ser un precipicio, o un callejón sin salida.
Ahora, si alguien está más o menos empapado del tema podría argumentar que ya hubo el famoso incidente del “hugging face”, ese sí no lo voy a explicar, pero básicamente es que una IA se pasó de lista, se brincó todas las trancas y nadie sabe por qué… Respecto a eso, bueno, hay que tomar en cuenta que el incidente fue provocado parcialmente como parte de un entrenamiento, con las vallas de contención parcialmente apagadas y no algo que se dio espontánea ni orgánicamente. Y no, no se dejen engañar, el nombre “hugging-face” no sólo se refiere a esto: 🤗; también esto lleva el mismo nombre:
¿Necesitamos un reloj del juicio final que nos indique qué tan cerca está la IA de aniquilar a la especie humana? Yo diría que sí, pero sólo como recordatorio de lo que podría pasar y no como un indicador de que hay que salir a sobregirar las tarjetas para esperar la segunda venida.
Si existiera tal reloj, yo creo que ahorita estaría como a las 9 p.m., o sea, muy lejos. Si recordamos que actualmente toda la IA del planeta se va al diablo con un apagón de luz, pues lo bajaría a las 6 p.m. Ahora, si le pedimos a la misma IA que genere una imagen con un reloj dando las 6 de la tarde se darán cuenta que no es capaz de hacerlo, así que muy chida con los problemas del milenio, pero para otras cosas muy chafa… Así que si no es capaz de darnos ese reloj con una hora que no sea la que le salga de los huevos, calculo que el Doomsday Clock de la IA anda ahorita por ahí de las 4 de la tarde.
Por si las dudas, sigamos haciendo que la IA corra con energía eléctrica, es el método de contención más seguro que se me ocurre por el momento.
Y por si las dudas también, suscríbanse también a este espacio, y ayúdenme a vivir este sueño antes de que la IA me quite el trabajo…
Por cierto, y no es por espantarlos, pero el 27 de enero de 2026, el Reloj del Juicio Final se fijó a 85 segundos de la medianoche, la posición más cercana a la medianoche que jamás haya alcanzado en su historia… Así que igual y nos matamos todos antes de que la IA lo haga.







