En los últimos meses he visto las redes inundadas por videos de una escalada de migrantes que cruzan desde Marruecos hacia la ciudad de Ceuta y muchísimos contrastes al respecto. Hay quienes lo llaman una invasión y hay quienes en los mismos videos le dan la bienvenida a la gente que cruza. Toda esta espiral de imágenes me hizo recordar un episodio que, ahora que lo pienso, ocurrió hace ya más de 20 años y tiene que ver con un choque histórico entre España y Marruecos.
En 2005 yo andaba por Madrid. La forma en la que llegué ahí fue una gran aventura que debe ser contada en otra ocasión, pero lo que sí diré es que llegué en tren desde Barcelona. Llegando a la estación de Madrid (que no recuerdo exactamente el nombre), tomamos el metro para ir al hotel, se suponía que era una línea recta, sin embargo había unas estaciones cerradas y la línea recta se convirtió en un rodeo increíble por las estaciones aledañas. La estación cerrada en nuestra línea recta se llama “Atocha” y los entendidos en este punto ya saben exactamente por qué estaba cerrada, pero para quienes no lo sepan, o no se acuerden, les cuento:
El 11 de marzo de 2004 en hora pico, explotaron diez bombas colocadas en mochilas en cuatro trenes de cercanías que se dirigían a Madrid. Los puntos fueron la estación de Atocha, El Pozo, Santa Eugenia y la calle Téllez (muy cerca de Atocha). Murieron 191 personas y hubo miles de heridos. Es el mayor atentado terrorista de la historia de España y uno de los peores en Europa en tiempos de paz.
Obviamente en aquellos años yo estaba muy lejos de ser un entendido, entonces no sabía lo que había pasado, recordaba vagamente la noticia del atentado, pero nada más y ese día en el metro sentí un escalofrío cuando una de mis compañeras dijo:
“Atocha es donde explotó la bomba”
Así es, un año y un mes después, la estación seguía cerrada, esto nos puede dar una idea de la magnitud de la destrucción.
¿Qué tiene que ver esto con Marruecos y con la razón de mi paso por Madrid aquella vez? Voy…
Olvidé mencionar que la razón por la que yo estaba en España durante aquella primavera es porque fui a competir en el XVII Campeonato Mundial de Taekwondo, celebrado en el Palacio de Deportes de Madrid del 13 al 17 de abril de 2005. Mi participación fue breve, muy breve, pero esa también es otra historia que debe ser contada en otra ocasión.
A la final de mi categoría (+84 kg.) llegaron los representantes de España y Marruecos: Rubén Montesinos y Abdelkader Zrouri respectivamente. El español se llevó el primer puesto ganando la pelea en punto de oro. Y tengo que decirlo: fue una pelea polémica, como lo eran muchas en aquel entonces, especialmente porque el español no era un peso pesado que encajara en el perfil internacional de la categoría (alto y guapo) y además su estilo era, digamos, rústico, aunque no por ello menos efectivo.
Mi entrenador en ese momento era un español legendario en el deporte y ya pasado el día de competencia nos topamos en el lobby del hotel:
- Y Chava, ¿quién ha ganado en tu categoría?
- Ganó España, pero la verdad estuvo medio raro…
- ¿Y contra quién fue?
- Marruecos
- Y bueno, hace un año los marroquís nos han estallado una estación, no nos podían ganar hoy aquí en Madrid.
Para ser honesto, pasó mucho tiempo y no entendí aquella última frase. Nunca supe si la dijo en serio o de manera figurativa. Tampoco entendí qué tenía que ver Marruecos en el tema de la estación y probablemente usted se lo está preguntando también…
Al principio se culpó a ETA del ataque en Atocha, pero las investigaciones apuntaron después a una célula yihadista en donde una parte muy grande del comando era marroquí o de origen marroquí. Claro, no todos, había también un tunecino, un argelino, un egipcio e incluso un español que actualmente está condenado por facilitar la dinamita Goma-2 robada en una mina de Asturias.
Las victorias deportivas siempre compensan las victorias que no se pueden alcanzar en otros ámbitos (para muestra el partido entre Argentina e Inglaterra en la reciente copa mundial de la FIFA).
Si jalamos el hilo de la red yihadista que perpetró el 11-M vamos aterrizar en Casablanca donde un año antes hubo también unos atentados horribles con atacantes suicidas. 33 muertos + los 12 loquitos radicales y cientos de heridos. Lo que quiero decir es que también Marruecos como país sufrió algo similar a España, no creo que fuese prudente culpar a un estado por lo que ocurrió un año después en Madrid. Marruecos dio pena de muerte a muchos de los implicados en el suceso de Casablanca (esto sólo es una nota al pie).
Al final nunca sabremos si Abdelkader Zrouri perdió la final mundial en Madrid por culpa de lo que algunos de sus paisanos locos hicieron un año antes en esa ciudad y un año anterior en su mismo país, yo lo veo improbable, de hecho, y esta es una opinión personal, de todas las peleas que Montesinos ganó ese día en Madrid en punto de oro, esa fue para mí la más clara de todas.
Mi reflexión de cierre es que no sé qué decir, pero es importante darse cuenta cómo una cultura con tantos puntos en común puede llevar tantos años peleada. El odio pasa de generación en generación. Pasa entre personas, pasa entre países.
Quizá algún día nos demos cuenta que no somos tan diferentes y que las cosas que tenemos en común pudieran ser, si no un motor de reconciliación, quizá un motor de armonía o al menos un motivo para no intentar destruirnos los unos a los otros.
España y Marruecos no sólo son vecinos separados por 14 kilómetros de Estrecho: durante más de trece siglos han sido orillas de un mismo mundo. A veces enemigos, a veces aliados, casi siempre mezclados (muy español eso de mezclarse, si me lo preguntan). Lo que tienen en común no es un folclore (o como p***s se escriba) bonito de postal, sino siglos de conquistas, expulsiones, comercio, arquitectura, palabras y recetas que cruzaron el agua en las dos direcciones. La cultura compartida entre ambos no es propaganda, “El Estrecho” nunca ha sido solo una frontera: ha sido un puente, a menudo violento, y siempre transitado.





