Furia, fútbol y dolor
Todo es fiesta y diversión hasta que la realidad nos alcanza.
El fútbol es el deporte más popular del mundo y cuando digo esto hay que entender que pertenece a una dimensión distinta. Ni los Juegos Olímpicos, que son la suma de los deportes más populares del momento; ni el Super Bowl que es parte de la cultura del país más consumista del mundo; ni ninguna liga deportiva profesional en el planeta siquiera se le acerca.
Estamos a unas horas de que inicie la 23° edición de la Copa Mundial de la FIFA, o “el mundial” como se le conoce en el mundo entero, y ese apodo es algo que también nos habla de la dimensión alternativa en donde vive esta actividad, porque mundiales hay de absolutamente todos los deportes: olímpicos, no olímpicos y hasta de comer hotdogs, pero cuando alguien dice “el mundial” ya sabes que habla del mundial de fútbol. Otro fenómeno en ese sentido es que los atletas de casi cualquier disciplina sueñan con participar en los Juegos Olímpicos, sin embargo a los futbolistas no podría importarles menos el evento de los aritos, su sueño es jugar “el mundial”.
Y este “mundial” es diferente a todos los que ha habido antes, no me voy a meter en el tema técnico respecto al número de equipos, ni nada por el estilo porque francamente me tiene sin cuidado, pero lo que lo hace diferente al menos para mí es el hecho de que algunos partidos se realizarán en el país en donde vivo y eso le da un aura especial.
México es un país futbolerísimo, de hecho creo que desde hace mucho el balón-pie (horripilante nombre, pero me niego a llamarle “soccer”) es parte de la cultura popular mexicana, aunque a muchos les cueste aceptarlo. Un dato que me llamó la atención es que en marzo pasado hubo un juego de repechaje en Guadalajara: Nueva Caledonia vs Jamaica que reportó un lleno total en el estadio Akron a lo que puedo decir sin temor a equivocarme que tan sólo un porcentaje mínimo de los 46,000 espectadores que le caben al recinto (y dos de los dos de los cinco que leerán esta entrada) podría ubicar en un mapa a cualquiera de los dos países involucrados. También podría asegurar que en muy pocos países del mundo se hubiera logrado algo así, yo creo que ni la misma FIFA se lo esperaba. A mí en lo particular un encuentro entre esos dos países no se me antoja pero ni aunque fuera de playeras mojadas.
Esto último nos da también una idea del nivel de escaparate que será esta Copa del Mundo en nuestro país y es justo ahí donde quería llegar. Absolutamente todas las marcas se cuelgan del “mundial” aunque no tengan nada que ver, por ejemplo, yo hice un evento deportivo en abril y nos costó muchísimo trabajo conseguir sponsors porque todos están con sus presupuestos de publicidad enfocados en el evento de la FIFA, un error de cálculo de nuestra parte, pero es que nadie se hubiera imaginado que “carnitas los cuinitos” se colgaría también del mundial para “sacarle tarjeta roja a ese antojo”… Lo dicho: cultura popular.
Sin embargo no sólo son las marcas las que aprovechan este evento a su favor para poder hacer campañas, vender un poco más o atraer clientes a sus negocios, hay organizaciones cuyos objetivos, pero especialmente los métodos, no son para nada amigables. Hace unos días la CNTE bloqueó los accesos al aeropuerto y están amenazando con que “no habrá mundial”, a diferencia de otras organizaciones cuya respuesta a esa declaración en mi mente sería un inmediato y absoluto “no tienen los huevos”, con la CNTE no es una cuestión de valentía, sino de inacción por parte del gobierno, especialmente este grupo político guinda que fue el que los resucitó y ahora la coordinadora se los quiere comer: el diablo nunca se enamora, eso debería estar claro a esta altura del partido (“el partido”, ¿vieron lo que hice ahí?).
Fue también en marzo, unos días antes del juego entre México y Portugal en el azteca, cuando se organizó una redada principalmente en la calle Aztecas y bodegas de la colonia Morelos, en Tepito. El IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial), la Secretaría de Seguridad Ciudadana de CDMX y la Secretaría de Marina decomisaron 25 toneladas de productos piratas (hablando de colgarse del mundial). Más de 80,973 piezas, entre ellas playeras de la Selección Mexicana, uniformes de otros equipos, balones y otros artículos relacionados con el Mundial 2026. El valor estimado de lo decomisado superó los 15 millones de pesos, que yo creo que es más o menos lo que la CNTE ha provocado en destrozos, retrasos y dolores de cabeza a los habitantes de la CDMX, o sea que sí hay talento, pero los que no tienen los huevos en este caso es la gente del gobierno.
Justo durante ese partido de México vs Portugal hubo una protesta afuera del estadio: la señora Brenda María Valenzuela protestaba por la desaparición de su hijo Carlos Emilio que permanece ausente desde el 5 de octubre de 2025. Es una pena que también sean estos casos los que tengan que aprovechar la oleada mundialista para poder visibilizar la situación, pero lo que más pena y tristeza me da es que en las imágenes que vi, la gente pasaba indiferente y pocos medios lo cubrieron y la mayoría con menciones sólo de pasada. Seguramente veremos más de este tipo de manifestaciones, que a diferencia de los vándalos mencionados arriba, me parecen exigencias mucho más legítimas, pero también mucho más dolorosas y mucho menos visibles.
Escuché un comentario una vez de alguien que decía que a los mexicanos realmente no les gusta ir al estadio a ver el juego, sino que les gusta el ambiente que se genera DURANTE el juego, porque es fiesta y desconexión de la vida diaria, quizá tenga un poco de razón y es el motivo por el que pasan de largo una protesta como la de la señora Brenda. El sentimiento de incomodidad es latente, y en mi opinión, necesario en este caso.
En fin, si usted es futbolero, disfrute este momento especial que se da sólo cada cuatro años y en el caso de partidos oficiales en tierra mexicana y después de todo lo que está pasando con la pintada de la ciudad de morado, las diferentes manifestaciones, el enojo de equipos extranjeros con la hospitalidad en ciudades sede, el asunto de los palcos, probablemente no viviremos para volver a ver una Copa Mundial de la FIFA en nuestro país… O quién sabe, porque la cultura popular y la magia de la derrama económica hacen que todo se olvide.
Por cierto, si usted no ha escuchado nada de todo lo mencionado arriba, lo felicito, tiene usted una vida muy feliz, pero quédese aquí en su newsletter de confianza para enterarse, porque son muy buenas historias, pero deben contarse en otra ocasión…






