Creo que estaba en primer semestre de prepa. Llegó al salón el profesor Salvador Mora (“el Miyagui” para los cuates), nos daba matemáticas o algo de matemáticas, pero en vez de dar clase empezó a hablar acerca de que el mundo se iba acabar, una cosa rarísima y aún peor porque el semblante del prof era de verdadera preocupación, se notaba claramente que estaba en crisis. Salíamos de clases a las 2 de la tarde, era un mundo muy, PERO MUY distinto al del día de hoy: mientras estábamos en la escuela, y siendo estudiantes, era prácticamente imposible enterarte de lo que sucedía más allá de las paredes del plantel.
Llegué a casa y en la tele no había un sólo canal, cadena o comunicador que no hablara de lo mismo: dos aviones se habían estrellado contra el World Trade Center en Nueva York, uno más en el Pentágono y otro había caído en Pensilvania. Para ese momento ya había pasado lo peor, aunque nadie en el mundo realmente lo sabía… Las torres gemelas ya no existían.
Lo que vino en los días siguientes fue todavía más caos y confusión: especulaciones, teorías de la conspiración, análisis subjetivo, no se hablaba de otra cosa en ningún lado. No sé si es correcto decir que la vida de todas las personas del mundo fue trastocada con este evento, pero sí las vidas de una gran parte de gente al rededor del planeta, especialmente de los que vivíamos en este lado.
Ha pasado un cuarto de siglo. Para mucha gente el 11 de septiembre es hoy un recuerdo vago y lejano, para otros una clase de historia, pero la realidad es que vivimos en una coyuntura global que no podría entenderse sin este evento.
No sé si 25 años después esté superado el evento, todo indica que no, lo cuál es irónico porque a pesar de no ser superado, creo que para muchos está olvidado. Para empezar, hoy una persona que profesa la mismita religión que los pilotos suicidas que estrellaron los aviones esa mañana contra las torres es alcalde de la ciudad, si las elecciones hubieran sido en 2002 nadie con ese perfil hubiera tenido la mínima oportunidad de ganar… Y entiendo, hay que avanzar, la historia se tiene que superar, aún así no puedes pasar por la seguridad de un aeropuerto con una botella de plástico de Coca-Cola si no es de menos de 100 ml.

A veces el mundo avanza en una dirección que no alcanzo a entender del todo.
La guerra en Afganistán e Irak fue otra consecuencia de aquel nefasto día. Hay mucha gente en el planeta que durante toda su vida pudo llegar a pensar que esa guerra había durado “toda la vida”. Un fracaso total ese conflicto: ni el terrorismo acabó, ni los países salieron de la miseria, ni las dudas se disiparon y hoy no sólo gobierna ahí el mismo régimen de antes de la invasión, sino que de ahí mismo derivaron grupos extremistas como el ISIS. Recientemente vi un documental al respecto y lanzan una frase que me hizo reflexionar:
“El ataque del 11 de septiembre no fue para destruir a Estados Unidos, sabían que no podían, fue para que Estados Unidos se destruyera así mismo desde dentro”
Viendo la línea de tiempo en retrospectiva, quizá tengan razón y si analizamos la trama geopolítica actual, todos los caminos llevan al 9/11.
La cultura popular también se vio trastocada por el evento, quizá lo que más recuerdo fue el primer trailer de la primera película de Spiderman de Sam Raimi (con Tobey Maguire, MI Spiderman) en donde un helicóptero quedaba atrapado en una red colgando en medio de las torres gemelas, la película se estrenó en 2002 y ese avance fue retirado de todos lados después de la tragedia.
En febrero de 2002 se estrenó el video musical de Blink-182 “Stay Together for the Kids” que originalmente consistía en una bola de demolición impactando a un edificio, decidieron cambiarlo porque pensaron que la escena iba a recordar una herida que estaba todavía demasiado fresca.
Por supuesto que no podría escribir un post sobre el 11 de septiembre sin mencionar las teorías de la conspiración acerca de este suceso que empezaron a propagarse a unas cuantas horas después del ataque. En ese momento eran cadenas de email que si no reenviabas en los próximos 30 minutos a 10 de tus contactos, Osama iba venir a jalarte las patas y desafortunadamente debo decir que en 25 años después, lejos de disiparse las dudas al respecto, han ido aumentando. Pasamos de los powerpoints en el correo a súper producciones en plataformas digitales y grandes figuras públicas hablando del hecho y dándole fuego a teorías que a veces suenan muy creíbles y algunas otras completamente inverosímiles.
Una de mis favoritas fue la canción de MERO llamada “Pero”, gran obra, muy vintage, que el mismo artista terminó bajando de su canal para después volverla a subir alimentando aún más el fervor conspiranoico de gente que no se molestó 5 minutos en leer el comunicado del artista donde él mismo aceptaba que no hubo censura, sino autocensura. Hoy el video de nuevo no está más en su canal y es difícil conseguirlo, el mismo MERO tiene ya algún tiempo que no sube nada y yo no sé más de él desde hace muchos años.
Es un mundo muy diferente, que empezó aquella mañana.
Para mí, la enseñanza más fuerte y profunda que nos pudo dejar una tragedia de este tamaño es que la sociedad civil organizada puede sobreponerse incluso al mayor ataque terrorista de la historia. Mientras políticos de todos los niveles y el ejército más poderoso del mundo estaban paralizados por la confusión, a nivel de calle, bomberos, policías y voluntarios en general corrían al edificio en llamas a tratar de ayudar, a tratar de apagar el fuego, de rescatar y ayudar a escapar a la mayor cantidad de gente posible.
Los verdaderos héroes del 9/11 no fueron políticos, ni soldados, fueron los “fisrt-responders”, la sociedad civil organizada, la gente haciendo su trabajo.
El Vuelo 93 de United Airlines es quizá una de las fuentes más grandes de discordia entre la versión oficial y las teorías de conspiración. Yo decido creer en la versión oficial: los pasajeros se enteraron de los ataques a Nueva York y el Pentágono y decidieron enfrentarse a los secuestradores desviando el vuelo de su objetivo. Todos murieron, evitando una tragedia mucho mayor. Sociedad civil organizada. Héroes.

25 años han pasado y seguramente pasarán 25 más sin que nos pongamos de cuerdo en qué fue lo que estuvo detrás de todo esto.
Al final, la verdad de lo que realmente pasó ese día: los motivos, la línea de tiempo las consecuencias, importan porque es nuestro derecho a saber y porque es el mínimo acto de justicia que se le podría dar a las víctimas, pero incluso si algún día la versión oficial confirmara que fue un ataque de falsa bandera, creo que el resultado es más o menos el mismo:
No se puede confiar en los políticos y sólo nos tenemos a nosotros mismos.





