Perspectiva cósmica
"The spectacular truth is the very atoms of your body, were initially forged in long-dead stars. We are star stuff"
Hace muchos años, mientras configuraba la que fuese mi primer computadora Mac (usada, desde luego), acomodando cuentas regresivas, cumpleaños, calculadora, clima, efemérides y demás widgets en algo que se llamaba el “dashboard” descubrí que existía una cosa de nombre “Astronomy Picture of the Day” (APOD, para los cuates). La descripción es muy sencilla: una foto entregada todos los días de algo que tuviera que ver con astronomía (astronomía es la ciencia, la otra estupidez que hace que la gente crea que todo está mal en su vida porque Mercurio parece moverse “hacia atrás” en el cielo, es la astrología).
Las imágenes de la “APOD” iban desde una foto de algún transbordador, un casco o algún personaje importante, hasta fotos de estrellas, nebulosas y todos esos paisajes celestiales vistosos y coloridos en galaxias muy, muy lejanas.
Un día a Apple se le metió el diablo (como de costumbre), se cargó al dashboard para siempre y con ello a mi amada APOD. No fue hasta unos años después que me enteré que la iniciativa APOD no era un proyecto amateur o de aficionados sino un proyecto de la NASA que sigue vigente hasta hoy y es extremadamente regular, sólo ha parado cuando al presidente de Estados Unidos se le mete el diablo también, cierra el gobierno y entonces la racha de las imágenes astronómicas se interrumpe.
Gracias a la magia de la automatización, comparto todos los días el enlace de la APOD en mi cuenta de X sin mover un dedo, pero además comparto la foto y la explicación manualmente en un hilo y en el último año estoy también lanzando un video hecho con IA de la foto astronómica del día… Sí, me duele la espalda cada que lo hago (o sea, cuesta trabajo), pero es mi muy personal manera de aportar a la divulgación.
Mi gusto por el espacio empezó desde muy chico. Estaría muy bien poder decir que extraño aquellas tardes tirado en el campo mirando el firmamento, pero al igual que mis aventuras de noviazgo en la secundaria: nunca ocurrieron y la que sí ocurrió, fue un desastre. La verdad es un poco menos divertida: mis primeros acercamientos con los secretos del cosmos fueron a través de una enciclopedia inglés-español que mis padres le compraron a un señor que tocaba de puerta en puerta con un casco de astronauta (no es cierto… O sea, sí tocaba de puerta en puerta). Eran 26 tomos, uno dedicado al espacio, obviamente mi favorito y el único de esa serie que alguna vez se usó, lo que me lleva a concluir que esa enciclopedia fue un desperdicio de dinero para mis padres y si a eso le sumamos que mis hermanas probablemente jamás se enteraron de la existencia de esos libros y el único que se usó derivó en un astronauta frustrado… Todo mal.
Mi acercamiento más fuerte con el mundo de la astronomía fue ya a principios de siglo y con la tecnología pionera de aquel entonces: un iPod (Apple otra vez). Descargaba una cosa bien rara en aquel entonces que se llamaba “podcast”, habían como 4 en todo el mundo, uno de ellos era la serie “a través del universo” del Instituto de Astrofísica de Andalucía, me pongo de pie y lloro de nostalgia (y porque la canción de entrada era de los Beatles y yo me enteré años después).
Me atrevo a decir que la mayoría de las cosas que sé de astrofísica (sí, aunque les cueste trabajo pronunciarlo) lo aprendí ahí. Ya después vino YouTube, Startalk, Neil Tyson, Kurzgesagt, Carl Sagan y toda la avalancha informativa digital que me ha hecho querer explorar Europa o Titán (lunas de Saturno) y dejar de creer que los extraterrestres nos visitan y se rascan la cabeza cuando ven que en Tultepec explotan cada año y en Tabasco se siguen inundando.
Hay incautos (dejémoslo así) que creen que deberíamos dejar de explorar el espacio y tratar de resolver exclusivamente los problemas que tenemos aquí en la tierra, pero los llamo así porque quizá no sepan que muchas de las cosas que hoy entendemos mejor en esta roca azul flotante es porque hemos visto a este “pálido punto azul” (pale blue dot) desde lejos y esa es una perspectiva cósmica.
Una foto de la tierra tomada el 24 de diciembre de 1968 por el Apolo 8, mostró por primera vez la fragilidad de nuestro planeta, impulsando el movimiento ecologista moderno. Logramos entender muchas cosas mirando a las estrellas, todo esto sin contar los inventos que nos ha regalado la exploración espacial, como el velcro, los sensores CMOS de imagen (como el que usa el celular con el que te tomas selfies con boca de pato), el GPS, la espuma de memoria y más de 2,000 spinoffs documentados por la NASA desde los años 70. Así que no, dejar ver y explorar hacia arriba sería algo casi contrario a la naturaleza del hombre.
Hoy estamos ante la posibilidad de poder ver a la raza humana pisar otro planeta, me emociona más que el pozole que hace mi madre en septiembre. Volveremos a la la Luna en dos semanas. Estamos en el umbral de poder descifrar si en Marte alguna vez hubo vida. En Venus algo gravísimo pasó y hoy es un mundo envenenado y con un efecto invernadero de la chingada, quizá si descubrimos qué fue lo que salió mal, podamos evitar que ocurra aquí.
“Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada «superestrella», cada «líder supremo», cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol”
-Carl Sagan
Así que sí: hay que seguir divulgando, hay que seguir explorando y por lo que más quieran, nunca le digan a sus hijos (o sobrinos) que ya están muy viejos para ser astronautas (te pasaste, tía Susana).
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