Unas horas antes de que el mundo pusiera los ojos en un país del Caribe Sudamericano y todavía sintiendo la resaca de las fiestas de fin de año (yo no, a mí me no me dan esas cosas), puse este post, y nadie se imaginaba lo que vendría después…
Por supuesto que yo todavía no me fui a dormir, de hecho después de esa publicación me puse a charlar con Grok sobre crypto y esas cosas que nadie más te explica con la misma paciencia.
Por ahí de las 3 a.m. (hora de Nueva York) y ya durmiéndome sentado, me fui a la cama y como soy una persona indisciplinada la mayor parte del tiempo, en vez de apagar las pantallas y cerrar los ojos directamente, tuve que abrir esta app por última vez… La sorpresa fueron un par de videos en donde unos helicópteros abrían fuego contra baes militares en Caracas.
Obviamente mi primera reacción fue de dudar absolutamente de todo lo que estaba viendo, los avances en IA y el retroceso en los escrúpulos de la gente en estos tiempos ultra-posmodernos me han llevado hasta este punto, sin embargo, y con la magia de esta red, no tardé mucho en darme cuenta de que sí, efectivamente algo estaba pasando.
A esa hora sólo había videos de los mismos venezolanos que estaban viviendo el momento y muchísima especulación porque desde las redes oficiales de Estados Unidos nadie había dicho nada… Incluso existía la especulación de que probablemente no eran ellos, pero que va, tenían un montón de barcos enormes estacionados ahí afuera desde hacía varios meses, así que aun sin confirmación oficial, no era difícil predecir que sí eran ellos los que estaban detrás del ataque.
No es la primera vez que me toca presenciar un pedazo de historia de este tipo desde la comodidad de una red social, de hecho ya han sido varios los eventos en los que me sumo al tren y opino lo que se me va ocurriendo sin conocer contexto y antecedente (y usted es igual, no se haga), lo que hizo diferente para mí este pedazo de historia fueron los vínculos humanos que he ido desarrollando con gente de aquel país.
Estuve en Caracas en octubre pasado para el Kombat Taekwondo Challenge Series 016 apoyando con la transmisión en vivo, ya para esa fecha los barcos estaban estacionados ahí al frente de la costa.
Honestamente era un viaje que tenía muchas ganas de realizar no sólo porque Venezuela se ha convertido en un país clave para el Kombat Taekwondo, sino además un poco por el morbo de ver cómo era la situación del país. Hay un montón de cosas que podría platicar al respecto, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión…
La cosa es que esa madrugada del 3 de enero, lo que hubiera sido una tertulia de morbo y chisme en el celular, se convirtió en una presión extraña en el pecho y una sensación de preocupación genuina por mis amigos que viven allá, justo en Caracas.
Sí, siempre es impresionante ver helicópteros militares disparando contra objetivos en tierra, pero uno está acostumbrado a verlos en lugares remotos, gritando en idiomas extraños, sólo que esta vez los gritos eran en español, en una ciudad en donde estuve a penas unos meses atrás y donde vive gente con la que he estado conviviendo y en contacto desde hace ya unos años.
De nuevo, es una sensación extraña. Una combinación de preocupación, incertidumbre, impotencia, es raro, raro malo.
Cuando el ataque del 7 de octubre en Israel, Boris, mi amigo con el que hago el podcast de Trashkwondo, estaba allá. Fueron unos días angustiantes porque caían misiles en TelAviv y él seguía sin poder salir de donde estaba, sin poder acercarse al aeropuerto y a veces sin poder comunicarse.
Caracas fue diferente en el sentido de que no pasaron días, bastaron unos minutos para que el comando cumpliera la misión, horas para que nos enteráramos de que se trataba y medio día para saber los pormenores de la operación.
Lo que verdaderamente me sorprende es lo pequeño que es el mundo y lo improbable que pudiera resultar tener conocidos afectados en el lugar del conflicto, por segunda vez… Ya nomás me falta conocer a un ucraniano, carajo.
Al final todos mis cuates están bien, desconcertados, pero a salvo y eso es lo más importante… Por el momento.
No me voy a meter en ondas geopolíticas, ni a tomar posturas ideológicas o hippies al respecto de este acontecimiento (todavía), lo que sí es que he visto pasar opiniones desde ambos lados del espectro y muy pocas me terminan de cuadrar. Lo único que voy a repetirles aquí es lo mismo que publiqué en mi muro de Facebook personal y reitero:
Venezuela ha vivido de esperanza durante las últimas décadas, ojalá que esto sea para lo mejor.
En los últimos Juegos Olímpicos de París 2024, las estadísticas fueron sorprendentes respecto a cómo la cantidad de gente que vio el evento desde algún dispositivo móvil superó con creces a quienes lo hicieron desde un medio tradicional, creo que estamos tan acostumbrados al uso de tecnologías modernas que hemos dado por sentadas muchas cosas.
Me pongo a pensar cómo hubiera sido diferente esta operación si esto hubiera pasado hace 20 años y cómo las tecnologías, por más desventajas que supongan, siguen siendo una parte crucial en la manera de comunicarnos. La angustia y desesperación que sentí esa madrugada del 3 de enero podría haber sido mucho peor, incluso continuar hasta hoy, una semana después, de no ser por mi teléfono y mi conexión a internet… Ahora la angustia se vive en tiempo real y se va en tiempo real también.
También he reflexionado sobre cómo la operación llevada a cabo en Caracas hubiese sido distinta en algún otro momento del tiempo, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión…
Y ya nomás por no dejar, voy a compartir aquí un par de videos que me parecen los más sensatos al respecto de todo lo que está pasando y con los que tiendo a coincidir. Ya si me animo, subiré alguno propio:
Y claro, algunos posts que me encontré y que creo que van retratando muy bien el momento:













