La industria del entretenimiento se caracteriza por ser una de las más rentables que existen, sin embargo también es una industria ridículamente chillona. Basta con recordar el altercado entre Napster y Metallica y cómo los segundos, a pesar de ganar en tribunales, no tuvieron más alternativa que dejarse llevar por la corriente y ahora viven del estándar de la industria que es el streaming, algo que derivó directamente de lo que combatieron con la furia de un chihuahua y que terminó tragándoselos.
Otro ejemplo muy claro de esto fueron las famosas regiones del DVD creadas con la finalidad de combatir la piratería, actividad que ha sido fuertemente perseguida en las últimas décadas y no voy hacer aquí apología de la naquez, pero me molesta mucho el argumento de que esta persecución implacable se hacía porque se estaban, supuestamente, defendiendo los derechos y empleos de los trabajadores de una industria, mientras al mismo tiempo se rompían todos los récords en taquilla cada que se estrenaba una película de algún súper héroe aleatorio que nunca pegó en los cómics, pero que recurrían al cine buscando el efecto Lázaro (el de la Biblia).
Compartí hace unos meses una pequeña infografía del blog de Ted Gioia (The Honest Broker) en donde se hace evidente que hoy en día se está consumiendo mucho más arte que nunca, en general, sin embargo las compañías tradicionales están atravesando por momentos muy difíciles:
No me voy a detener aquí porque es un tema extenso y me da para una publicación completa, pero el caso es que la industria está sufriendo (todavía no decido si es queja). Quería comentarlo de pasada porque tiene que ver justo con el tema que hoy me trae por aquí.
En sentido opuesto a lo que sucede en el entretenimiento corporativo, el entretenimiento “indie” está en uno de sus mejores momentos, aunque a mí el término “indie” no me encanta para referirme a, también corporaciones, como por ejemplo YouTube y todo el ecosistema de Meta (te odio), pero sí creo que es un término que encaja muy bien (la palabra “indie” viene de “independiente”). Estás plataformas se basan y giran en torno a contenido generado por el usuario.
De todas estas plataformas, YouTube es el referente indiscutible para video. Facebook intentó competirle en algún momento incluso con una app de televisión que terminaron abandonando, pero no sólo eso, hubo un momento en el que incluso las vistas previas de los enlaces de YouTube en la red de Zuckerberg se veían muy, pero muy pequeñas. Hoy en día, si tienes todavía el coraje y la paciencia de entrar a Facebook y navegar por lo que se ha convertido en una especie de casino digital lleno de publicidad que no te interesa y de posts de gente a la que no conoces y no sigues, puedes darte cuenta que no es una interfaz diseñada para ver un video, ya no digamos de hora y media, no creo que alguien se quede a ver uno de 10 minutos en esa red.
Y aquí es donde viene la sorpresa: Instagram acaba de anunciar que están por lanzar una nueva cosa llamada “features” destinada a que los usuarios suban videos de hasta noventa minutos y en formato horizontal. Así es, la red que antes le servía a los hipsters para subir fotos de lo que se iban a comer, cuyo nombre tiene el “insta” de “instantes” e impulsora del maldito video en formato cuadrado y después el todavía más infame vertical, de repente se le ocurrió hacer bien las cosas y traer de vuelta el único formato de video que debería existir: el que coincide con la forma en la que estos ojazos están puestos por diseño.
Instagram ya había intentado algo así con el IGTV, pero se los cargó la que pobló América. Adam Mosseri, el jefe de esta red, ya había dicho una vez que la plataforma no tendría video en formato largo y uno podría pensar que es de sabios cambiar de opinión, pero estos no lo hicieron en función de la sabiduría sino de la muertez de hambre.
Hasta agosto de 2026, el 15.8% de todo el contenido que se vio en la televisión (el aparato) en Estados Unidos fue YouTube. A pesar de que las sesiones dentro de la plataforma en dispositivos móviles son las que más vistas generan, el 42% de tiempo de reproducción es en televisión (el más alto de todos los dispositivos), es decir, las sesiones son más largas y tienen mayor retención… Conociendo esta información ya se hace un poco más evidente el rugido de tripas de Meta con el formato largo.
Instagram le está apostando a un pedazo de ese pastel y es obvio. Si tú ves un reel de alguna entrevista interesante por ahí, lo más seguro es que corras a aplastarte en un sillón y busques la sesión completa en YouTube.
Cuando este anuncio se dio, vi a muchísimos creadores que salieron a decir que Instagram le declaraba la guerra a YouTube y que iba por él y ya saben, puros augurios fatalistas. Lo que es verdad es que el mismo CEO de la red rosita no está seguro de que vaya a funcionar, yo apuesto a que no por varias razones: la primera es que YouTube está demasiado consolidada como para que venga una plataforma como ésta que los usuarios ubican para otra cosa totalmente distinta a querer comerle el mandado, incluso si, como dicen, viene una app de televisión junto con este lanzamiento.
La segunda y más importante tiene que ver con lo miserables que son en Meta con los creadores. Todo el ecosistema de esa compañía es predatorio, quieren tu contenido, pero sin pagar por él. YouTube, con todo y los bemoles del sistema de partners (porque existen), es la única plataforma que tiene reglas claras de monetización y reparte más de la mitad de ingresos publicitarios a quienes son parte de este programa, eso sí es incentivar al usuario.
No me mal entiendan, yo que me gano la vida en YouTube, no lo veo como partner, sino como un jefe (uno muy culero), pero al menos me paga y conozco mucha gente que vive de eso y a ninguno que viva del Instagram, CERO, es una red concebida para presumir cuánto ganas, no para ganar de ahí.
Así que no, Instagram declarándole la guerra a YouTube es como el imperio pingüino luchando contra Bowser, será, quizá, una lucha valiente, pero no veo que prospere, al menos no con los creadores más grandes y serios. Por supuesto, habrá incautos que trepen su contenido gratis alegando el reconocimiento de marca o alguna mafufada de esas que ya se puede hacer con lo que se tiene hoy y también está el punto de que la mayoría de gente que sube contenido no monetiza, ahí es de donde creo que estos loquillos se quieren agarrar.
Usted, mi estimado consumidor de contenido, por supuesto es libre de hacerlo donde mejor le parezca/convenga/interese; lo mismo usted para publicar, mi estimado creador amateur, aquí no vamos a decirle qué hacer.
Instagram es hoy por hoy el conglomerado de todas las funciones robadas de las diferentes redes sociales que hay por ahí, no hay una sola que sea original, NI UNA. No es una empresa inventora de formatos, es una empresa excelente ejecutando y escalando ideas ajenas, o sea, ratas impunes con abundancia de fotos de mujeres rubias exhibiéndose en público con poca ropa (eso último no es queja). “Features” será la copia más nueva de la lista.
No, Instagram no va desbancar a YouTube, sólo lo va intentar y sí, se va ganar unos pesillos en el camino. No caiga usted en pánico ni morbo infundado, incluso hay alguna gente a la que le he escuchado decir que Meta va desbancar a Google, pero para ese tipo de afirmaciones, no queda más que recurrir al clásico…







