Llega Miguelito con un periódico gritando “¡QUÉ BARBARIDAD, DIOS MÍO! ¡QUÉ BARBARIDAD!” el lamento obedece a que se enteró que la ametralladora fue inventada en 1861, mientras que la máquina de escribir en 1868, es decir “Se inventó cómo matar rápido, antes que cómo escribir rápido”. Esta escena yo no la vi en una tira cómica, a mí ya me toco verla en formato de dibujos animados en alguna colección especial de varios volúmenes que alguna vez salió a la venta por ahí.
La siguiente frase no aparece en la tira original, pero yo tengo el recuerdo de haberla escuchado en la película:
“Y matar antes que escribir es… Deprimente”
Mafalda cierra la tira con una frase irónicamente magistral, como de costumbre: “El pobre aún no se acostumbra a que este mundo es este mundo”
Aunque no encontré con certeza que fuera la fecha correcta, la tira debe ser aproximadamente del año 1967. Ahora en 2026 estamos más cerca del 2067 que de 1967 y este mundo sigue siendo este mundo.
Hoy en día ya podemos escribir súper rápido gracias a la IA, una herramienta que sin duda es la innovación del momento, pero también ya podemos matar súper rápido gracias a otras varias innovaciones bélicas que han surgido a partir de la primera ametralladora, esa de 1861 que tanto escozor le causaba a Miguelito.
Hace varios meses escribí un artículo sobre el cosmos y mencioné algunos inventos que usamos cotidianamente producto de la exploración espacial, incluso llamé “incautos” a quienes creen que deberíamos de parar de buscar cosas en el espacio y dedicarnos a resolver exclusivamente los temas terrestres… Suscribo aún cada palabra. Sin embargo, aquí hay algo que encuentro devastadoramente irónico: así como la exploración espacial, la guerra también nos ha dejado un montón de inventos que utilizamos cotidianamente, usted está leyendo esto por internet, ese es uno de esos inventos, pero no es el único. El microondas, la cinta adhesiva, los alimentos enlatados, el nylon, incluso los relojes de pulsera se popularizaron durante la primera guerra mundial (trench watches).
Perspectiva cósmica
Hace muchos años, mientras configuraba la que fuese mi primer computadora Mac (usada, desde luego), acomodando cuentas regresivas, cumpleaños, calculadora, clima, efemérides y demás widgets en algo que se llamaba el “dashboard” descubrí que existía una cosa de nombre
No creo que debamos de parar la exploración espacial, sí creo que deberíamos de parar la guerra, pero yo qué voy a saber. Nos dijeron que la bomba atómica era «el arma para acabar con todas las guerras», nos mintieron.
La IA nos promete acabar con el cáncer… Un día de estos. Y un montón de bondades para la humanidad que, en teoría, se podrían alcanzar… Algún día. Mientras tanto se utilizan drones para bombardear infraestructura, análisis de inteligencia y reconocimiento de objetivos, Sistemas de apoyo a la decisión y “kill chain”, defensa y ataque cibernético, análisis de radar y defensa aérea, vehículos autónomos de superficie o terrestres para logística/evacuación/des-minado, aviones colaborativos no tripulados que acompañan cazas, y así… Todos basados en IA.
Estados Unidos ha impulsado una doctrina “AI-first” con proyectos de enjambres, agentes y herramientas generativas internas, mientras la gente en la vida cotidiana utiliza esta tecnología de vanguardia para hacer pósters idénticos para todos los eventos del mundo y saber cómo se verían en los 80’s.
La guerra ha impulsado grandes innovaciones tecnológicas por la urgencia y los presupuestos que supone un conflicto, y una parte importante de esas soluciones ha terminado adaptándose al uso cotidiano. La IA no es la excepción a esta regla, quizá seguiremos vivos para ver sus beneficios, si no nos mata un dron primero, sólo espero que la promesa de acabar con el cáncer no resulte similar aquella de acabar con todas las guerra (sí, te estoy viendo a ti, cabrón, Oppenheimer).
Mientras todo eso sucede, no nos queda más remedio que aceptar que este mundo siempre seguirá siendo… Este mundo.








